miércoles, 21 de diciembre de 2011

Me gusta un chico. Y no me importa.

Quizás si deje de darle tantas vueltas al tema, deje de dolerme la cabeza. Pero no cabe en mi mente el hecho de que él me guste.

Y cuando has vivido tantas cosas, tan contrastadas y disparatadas a su manera, sientes que puedes definir mejor el tipo de "gustar" que clasifica al chico, en tu mente.

No siento la necesidad de ponerme a arrancarle los pétalos a una flor cualquiera, o mirar el techo suspirando, esperando que él toque mi puerta y me estampe el beso más dulce que haya podido probar. No. NO.

Cuando recuerdo que me gusta (sí, porque no pienso en él cada cinco minutos), siento una gran negatividad y capa de mala suerte envolviendo mi entorno. ¿Qué tiene ese chico que me llame la atención? ¿Y qué podría tener yo, que pueda atraerle a ese chico? No, claro, porque ahora voy a operarme, a ver si así llamo la atención.

Creo que lo que más me inquieta, es que no me importa. En verdad no me importa. Es lo deprimente, no hay razón por la cual yo deba fijarme en ese chico. Una piel tostada, labios provocativos, mirada penetrante. Qué asco de muchacho, es tan estúpidamente sexy, que podría besarle sin importarme quién pueda saberlo. ¿Y creen que ese pensamiento me quita el sueño? No, no lo hace.

¿Y qué tenemos en común? Demasiadas cosas, más de las que él sabe. Pero ¿a él le importa? No.

Y quizás la gente se pregunte qué carajos hago hablando de esto. Es que, lamentablemente, ya me aburrí de contarle mis cosas a personas que se aburren al yo... contarle mis cosas.

¿Y si quizás... él se fije en mí? ¿Y si no desea buscar algo, temiendo que yo no me fije en él? ¿Y si él se siente igual que yo? Pues... mala suerte chico. Porque simplemente no me importa.

Y no crean, debajo de toda esta capa de desinterés, hay un corazóncito que se deprime un poco. ¡Vamos! Que el chico está que arde. Pero dice mi tía Rosita: la vida es muy corta como para detenerte por tonterías.

1 comentario:

  1. Supongo que el mundo seguirá girando, le gustes o no... Muy maduro de tu parte Nana-chan, no hay que perder el sueño por esas cosas, aunque si está que arde el muchacho, lo del beso no está de más.

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