domingo, 28 de octubre de 2012

La verdadera razón de tu llanto.

Hay verdades que te conllevan a un frío momento de soledad en tu habitación. Hay verdades que se entrelazan con tus lágrimas haciéndote débil por un momento. Hay verdades que penetran en lo más profundo de tu mente. Hay verdades que no se pueden maquillar con mentiras. Hay verdades que simplemente deben dejarse llevar por la vida.

Pero… ¿y esa verdad que te consume desde dentro? ¿Y esa verdad que sabes que quieres ignorar, pero siempre se hace presente? ¿Y esa extraña sensación en la garganta? Es llanto, son lágrimas, debes derramarlas.

No puedes retener el dolor y liberarlo mañana, no pospongas lo que te corresponde hacer ahora.

Te falta el aire, ¿sientes que te lo roban? Abrázame, yo puedo sonreírte en tus sueños mientras duermes, intentando calmar esa pena dentro de ti. Hay verdades que no se pueden maquillar con mentiras. Acéptalo, estás sola.

Sólo te tienes a ti misma en esas frías noches de tormenta. Sólo te tienes a ti, a tus lágrimas, y a esa verdad. Mírate al espejo, mira tus ojos bañados en lágrimas y tintados con un ligero carmín, ésa es la puerta rota de tu alma. Ahí te encerraste, ahí te quedaste, ahí yace todo lo que eras tú.

Ésa es la verdad que tanto te duele, conformada por falsas sonrisas cargadas de una camuflada lástima. Te tienen lástima, eres una muñeca.

Romper el espejo no te lleva a nada, que te duela la mano no hará que te miren distinto. Sigues dando lástima y rabia. Sólo me tienes a mí, ¿yo qué puedo hacer? ¿Sonreír? Mi sonrisa no existe, yo no soy nadie, soy sólo tú, ¿recuerdas?

Tú no eres nada, sólo eres los restos de una sonrisa rota. Estás quebrada, llena de lágrimas y de esa verdad que te ahoga. No te quieren, nadie te quiere, nadie te sonríe de verdad. ¿Quieres desaparecer? Usa tu llanto, ahógate en tus propios sollozos, que ya no te queda nada más.

¿Y ahora qué? ¿A dónde llevarás esos fragmentados sueños que tenías dentro de ti? Dijiste que ibas a crecer, que ibas a triunfar, que ibas a gozar de la felicidad que tanto tiempo esperaste. ¿Esto es todo? ¿Llorar e ir desarmándote lo poco que te conformaba? Le juraste a tus ojos jamás volver a ese capítulo, donde intentabas olvidarlo todo con sollozar. ¿Y ahora qué? Sólo te queda esa verdad.

Hay verdades que te conllevan a un frío momento de soledad en tu habitación, y en ese lugar fue donde murió el sueño de la niña que llevabas dentro.

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Hace mucho que escribí esta entrada. La tenía en un viejo Blog mío. Lo escribí el 31 de Julio del 2010, hace ya más de dos años. Es mi escrito favorito, a decir verdad. Le tengo mucho cariño porque hay veces en las que me miro al espejo y siento que me odio. Luego, me doy cuenta de que tengo razones de sobra para quererme y respetarme. Espero que la hayan disfrutado.
Lamento este último texto, por lo general, nunca informo sobre las entradas ni antes, ni después de ellas. Pero lo consideré necesario en este caso.
Un beso, y ¡feliz inicio de semana! :)

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