lunes, 31 de diciembre de 2012

2012.

Todo este mes, me la pasé cavilando sobre qué podría escribir hoy. No encontraba la primera palabra para dar comienzo a esta especie de... bitácora.

Este, ha sido un gran año. Lleno de grandes sonrisas, y muy buenas experiencias. Como persona, tengo más que asumido que siempre existirá la posibilidad de que suceda lo peor. Y muchas veces, pasó. Cómo me alegra el no haberme detenido por ello.

Conocí a personas maravillosas, unas más que otras. Personas que, en su momento, dedicaron cinco minutos de su tiempo a alegrarme. Y si no lo vi cuando debía, sepan que ahora lo veo y eso los hace, en mi corazón, personas encantadoras.

Justo ahora, estoy aprendiendo a hacer las cosas bien en ciertos aspectos de mi vida. A decir "no", aunque no quiera. A ver que las cosas están mejor así, sin ningún tipo de alteraciones.

Yo, perdí contacto con una persona a la cual quiero quería muchísimo, es era muy importante para mí. Y en algunos momentos de soledad, cuando la noche está callada y me siento melancólica, le echo mucho de menos. Sé que es mutuo. Y lastimosamente, el lazo no se deshiló para mejor. No es una situación que yo agradezca.

Pero, qué va. Supongo que son cosas que pasan, ¿no? A la final, uno debe estar bien con uno mismo, y dejar a las heridas sanar bien. Luego, te sentirás mejor.

No todo fue tan malo este año. Es el año en el que más me reí, descubrí en la risa algo que me viciaba. 

También aprendí a quererme, y mucho. Estoy aprendiendo a ser valiente, dar la cara. Y callar cuando el silencio hace falta.

Últimamente, estoy muy vanidosa. No puedo pasar frente a un espejo sin verme los ojos, los labios, el cabello, cómo luzco, y me encanta lo que veo. Jamás me había sentido tan egocéntrica, jaja. Pero es algo que sé controlar y procuro no volverme prepotente.

Vi muchas películas, compré ropa, me pinté las uñas más de cincuenta veces. Trabajé muchísimo, ¿y la univerdad? Me absorbió a más no poder. ¿Saben qué? Eso me encanta.

Porque ahora, mi corazón se siente más llenito. A pesar del desamor, y todas las lágrimas que derramé, ha sido un buen año. Y eso me hace feliz.

Podrán romperme el corazón mil veces, no importa. Porque esas grietas que se van acumulando, hace que el calor humano llegue más adentro. Y eso, me hace ser una mejor persona.                                                         − Velasco, Ana... Analy.

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